Los Culurgionis y la fiesta que se celebra en Sadali

culurgioneEl nombre de esta exquisitez culinaria nace en Ogliastra y Barbagia, en el corazón de Cerdeña. Como queda reflejado en manuscritos sardos, el término podría derivar de una palabra de origen bizantino que se refiere a un pan redondo con levadura y ave, en ocasiones un pájaro zorzal.

Cual sea la etimología, está claro que las manos expertas de las mujeres sardas han practicado durante siglos el arte de preparar los culurgionis, una especie de raviolis rellenos de patatas, queso pecorino, casu de fitta (típico queso fresco sardo salado), menta y una pizca de pimienta. Su secreto se basa en saber cerrarlo. Consiste en pellizcar los bordes de la masa que rodea el relleno de forma delicada, siempre con ritmo y precisión.

El resultado será una obra maestra culinaria inimitable, elaborada a su gusto a la plancha o frito, con un toque final de queso rallado, combinado con tomate frito o bien con mantequilla y especias.

Como cerrar los Culurgiones

Quien quiera degustar este producto típico de la cocina sarda, podrá hacerlo en la fiesta organizada el primer domingo de agosto en Sadali (pequeño centro de Barbagia di Seulo inmerso en un territorio con cascadas, bosques y cuevas único por su belleza).
El evento surgió como una celebración campesina para agradecer a la naturaleza la cosecha de trigo recogida. Hoy en día se ha convertido en un reclamo turístico por la presencia de grupos de folklore, baile y música sarda.

Los culurgionis, después de su preparación, se colocan en una cesta de paja trenzada y se regalan en señal de amistad.

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