Los caballos del Asinara

La isla de Asinara es un Parque Nacional situado en la parte noroccidental de la isla, a pocos quilómetros de tierra firme y de la localidad de Stintino. La isla fue habitada por algunas familias de pescadores provenientes de Liguria, hasta que a finales del siglo XIX, por decreto del rey Umberto I, las familias, unas 50, fueron obligadas a abandonar la isla por la voluntad del rey de construir una cárcel de máxima seguridad y un edificio para aislar a enfermos terminales o de enfermedades contagiosas. La isla, de hecho, permaneció cerrada al público, albergando tan solo a mafiosos considerados peligrosos o a prisioneros de guerra, y fue tan solo abierta al público en 1999, cuando la cárcel de máxima seguridad dejo de funcionar.

Debido precisamente a su aislmiento, la isla ha un valor natural y paisajistico inestimable, y se puede visitar tan solo con excursiones organizadas.

A lo largo de sus 26 km de extensión la isla es un paraiso de calas, pequeñas playas, prados floridos y aguas de un color turquesa. Uno de los puntos más espectaculares se situa al sur de la isla, uno de los puntos más estrechos de solamente 250 metros de anchura, una parte con agua blanca de las olas, la otra con el agua calma como una piscina, en función de la dirección del vento. La isla de Asinara aberga una fauna y flora verdaderamente preciosa: plantas endémicas, numerosas especies de aves marinas y, sobretodo, el verdadero simbolo de la isla: el caballo blanco del Asinara.

Algunos sotienen que llegaron desde Egipto, transportados por un excéntrico personaje aristocrático, y como consecuencia de un naufragio fueron a parar a la isla. Otros sostienen que son el resultado de antepasados de otras razas de caballo, de color gris. Sea cual sea su origen, estos pequeños caballos blancos pastan desde tiempos imprecisos en los verdes prados del Asinara, conviertiéndose en el simbolo del Parque Nacional del Asinara.

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